El individuo ha dejado de invertir en el complejo "mantenimiento" emocional de una relación estable. El otro es desmaterializado en una utilidad prestacional accesible mediante swipe
El eros del rendimiento: <p>Según Bauman y Han, en la posmodernidad el sexo se ha reducido al rendimiento. El erotismo deja de ser un encuentro para convertirse en un capital que debe acrecentarse y en un acto utilitario sometido al imperativo de alcanzar el orgasmo.</p>
Sexo as a Service (SaaS): <p>Las relaciones sufren una servitización digital. Como en el software en la nube, ya no se invierte en el "mantenimiento" emocional de un vínculo estable. El otro queda reducido a una utilidad bajo demanda, activable con un swipe y desactivable con un log-out.</p>
El comercio electrónico carnal: <p>Las apps de citas funcionan igual que Amazon. El usuario selecciona personas-objeto de una lista de deseos mediante el swipe. El match y el chat simulan el pago digital, donde el objetivo final es el consumo rápido y la obtención del orgasmo. </p>
El triunfo de los no-lugares: <p>Las plataformas digitales son los "no lugares" de Marc Augé. Sin identidad ni relaciones reales, estos espacios virtuales colonizan la realidad, destruyendo los vínculos y arrastrando al individuo occidental a una profunda soledad llena de neurosis.</p>