La realidad aumentada corre el riesgo de hacernos ver menos
Visores, wearables y smartphones nos muestran lo invisible, pero las neurociencias y la filosofía advierten que ver más no es ver mejor
Más allá de lo invisible: <p>Los dispositivos digitales prometen expandir nuestros sentidos revelando lo invisible (como las ondas Wi-Fi), actuando como herramientas augurales modernas que aumentan la realidad, pero corren el riesgo de reducir lo que realmente importa.</p>
Ver no es sentir : <p>Ver más no significa sentir mejor. La visión biológica es integrada y corpórea, mientras que la realidad aumentada crea una fractura dramática entre información y experiencia emocional, generando vértigo y síntomas de desrealización.</p>
Invasión de no-cosas: <p>Transitamos de las "cosas" físicas a las "no-cosas" digitales. La información volátil reemplaza a los objetos estables y la cuadrícula de datos oculta la presencia viva del mundo, reduciendo el entorno a una base de datos para consumir y calcular.</p>
Atención y presencia: <p>Si se usa como herramienta temporal, la realidad aumentada potencia la vista. Si se vuelve un entorno permanente, nos vuelve espectadores pasivos. El verdadero "tercer ojo" se cultiva con atención consciente y presencia física en la realidad.</p>